Despertar deseos....

El profesor universitario 
"(...) El profesor tiene que despertar deseos, aunque no pueda satisfacerlos. Deseo de saber, sin duda; más aún: deseo de ver, mirar, de preguntarse, de quedarse perplejo, de moverse en un mundo mágico, que el joven casi siempre desconoce, y que el profesor descubre, entreabriendo una puerta, quizá sin atreverse a franquearla él mismo. Contagiar el pensamiento, pensando ante los estudiantes y con ellos, esa es la función primordial del profesor, la única que justifica su existencia. Si no, ¿para qué? Hay libros y ensayos y artículos y mapas y bancos de datos. Todo está mejor y más completo en ellos. Lo que no está, es el entusiasmo, el gusto por las cosas, esa fruición de que antes hablaba, la viva fruición por ese mundo extraño que se llama 'ideas', tan necesaria para que se realice con plenitud esa delicada y problemática función que es la vida universitaria; la cual requiere ser, antes que toda otra cosa, vida. 
Mi temor es que el tipo humano del profesor vaya siendo otro , más próximo al técnico al ejecutivo al funcionario (...)"..

Julián Marías.
(filósofo español · 1914 - 2005)

Semanario ABC. españa

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