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Escribí Lo que cura es el vinculo / "Economia y Felicidad / y "Educar Sin Culpa". Esposo, Padre, Hijo, Amigo

viernes, 13 de enero de 2017

Sobre el lenguaje, el deseo y la libertad

Sobre el lenguaje, deseo y la libertad

“El limite del lenguaje es el limite del mundo “ Wittgenstein



Es muy importante ayudar a construir un lenguaje humano que amplíe el mundo de nuestros hijos y de nosotros los adultos.

Se educan personas, se crían mascotas, no se puede educar una mascota pero El Niño puede quedar " mascota" si no se lo educa. Es decir si no se lo ingresa en el mundo humano.
Niños y adolescentes de hoy no saben lo que quieren ni hacia donde ir, si padres les damos todo antes de que lo pidan o de que lo necesiten.
Ahogamos el deseo de los hijos, cuando les satisfacemos nosotros las necesidades, cuando no dejamos que ellos " necesiten". Al necesitar saldrán a la búsqueda, podrán sortear los obstáculos en el camino. Al tenerlo todo sin esfuerzo se agota el proceso antes de iniciarse .
Para que sepan lo que desean, lo que quieren, primero deben necesitarlo para buscarlo. Si le damos todo antes que pidan, anulamos su capacidad de deseo.


La mascota " parece que habla " pero no puede hablar no accede al lenguaje simbólico. 

La tarea del adulto humanizar al niño, darle un lenguaje hasta que acceda al lenguaje propio y ponga en palabras su mundo. De esta manera ingresa al mundo humano donde uno puede poner en palabras sus emociones y sentimientos. 

" El tigre no se puede destigrar, sin embargo el ser humano está en constate peligro de deshumanizarse" Ortega y Gasset

Si el adulto no interviene el niño queda víctima de sus instintos , no se autorregula, no hay libertad, hay solo un impulso que pulsa y el niño o adolescente queda mero testigo de como lo dominan su mundo instintivo. 

Para que sea libre y haga lo que quiera primero tiene que poder querer ... si los instintos lo tienen , queda atrapado

El animal es  instinto el hombre tiene instintos pero estos no lo poseen ( Binswanger)

O el clásico de Sartre "Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él "; libertad que el animal no tiene, es decir el animal no puede hacer algo con su mundo instintivo , está condenado por los instintos. Solo puede desear lo que desea.

La tiranía del deseo es que los padres dan todo lo q el niño pide de esa manera , el niño queda " demandante”, queda deseando todo el tiempo.

Precisamos padres fuertes   que no salgan a  satisfacer siempre esa demanda , quedará insaciable nada le bastará... Quedará pidiendo al mundo que le den, eterno reclamador.

El adulto debe discernir en paz y respirando " lo que me pide es capricho o no"!? Si es capricho respndo que no. "Te dije que no y es no." Con toda la calma y el amor del mundo. El chico puede hacer una rabieta o no. Pero si hace rabieta (lado perrito) frente  a nuestro no, y sabemos tener paciencia y esperar y "hospedar la frustración " del niño, veremos que la rabieta cada vez durará menos, y de poco podrá autotrregular sus emociones. En el fondo es el objetivo por el cual trabajamos padres y docentes, para que mañana, cuando no este ni el papa ni la mama ni la maestra, el niño solo pueda regular sus ganas de pegar, o su rabieta porque el amigo le sacó su juguete , pueda manejar esas emociones de rabia, enojo, tristeza, y pueda ponerlas en palabras, o respirar, y seguir jugando.

El empacho actual hace que mucho sea poco para los gurises . Postergar gratificaciones hospedar frustraciones.

No se puede educar tratando de evitar que el niño salga " afectado ". Educar es afectar emocionalmente a nuestros hijos. Educar es valorar, se educa en valores o no se educa. La educación siempre es en valores, por ejemplo, que vivir es " con-vivir", que la empatía es clave para la relación entre personas, para conocer los sentimientos del otro y "calcular" como mi acción va a repercutir en el otro. Valorar los sentimientos, saber manejar las emociones y nombrarlas nos ayuda a vivir como humanos . Si los padres evitamos afectar, evitamos intervenir para que se eduque "naturalmente" o para que se eduque sin nuestra intervención, o con miedo a que nuestra intervención, lo afecta, entones hemos claudicado de nuestro rol de adultos. 
Urge volver a retomar la tarea de que para educar en la libertad, es necesario que El Niño aprenda a manejar sus deseos y no que los deseos lo manejen a el. Que para ser libres y querer, hay que primero poder querer , poder decir que si y poder decir que no, esa es la libertad humana. 



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