Del Vértigo al Encuentro





Del Vértigo al Encuentro

Vivimos en vértigo, desde el vértigo, hacia el próximo vertiginoso cambio que vendrá.
Nos encontramos con personas autónomas, robots, meros espectadores de si mismos, espectadores de su vida, donde ya no se sienten libres y prefieren no serlo para no hacer se responsable.  ¿Se puede crecer a este ritmo? ¿se puede dialogar y se puede uno encontrar con otro, a este ritmo frenético ? ¿Como hacemos para mantenernos humanos a este ritmo que nos aplasta?. Se precisa serenidad y calma  y paz y paso lento para dejar ver crecer las plantas, para ver crecer a los hijos para vernos crecer a nosotros mismos. Tiempo, paciencia, calma, silencio.
Hace unos días viajamos con la familia a Villa Serrana, tres dias.. Se te aparece el silencio, una medicación necesaria a un mundo que aturde con sus palabras, que aturde con las imposiciones de turno de las publicidades y redes sociales que agobian. No nos damos cuenta del ruido que nos ayude hasta que construimos silencio. El espacio exterior ayuda para que el espacio interno del alma se prepare y hospede el silencio. La mente está tan aturdida que sigue hablando y nos separa de los otros. No hay dialogo dice Octavio Paz hoy en dia porque “ no hay un otro”. Siempre se habla consigo mismo incluso cuando se habla con otros, entonces hay una desaparición del otro, la muerte del prójimo. Precisamos reaparecer el TU, y reaparecer frente a los otros, escuchar en calma, con empatía, con miradas. Solo escuchar y decir “Si, te comprendo”. “¿Tienes algo para responderme ?. “ No, nada, te comprendo”. “Acepto lo que me cuentas y te agradezco lo compartas conmigo.” En estos días donde predominan en redes sociales gestos de venganza, de enojos, de respuestas reactivas frente a lo que creo que dijo el otro o que quiso decir... Gente que responde como “cybertalibanes” contra tal postura, o a favor de tal otra.. Fanatismos triviales que reflejan meras expresiones de que alguien me escuche, almas famélicas de ser para alguien de que las consideren, de que las escuchen, pero a gritos y enojados.. triste paradoja del mundo actual: “Te grito para que me oigas”...



Hay vértigo afuera y dentro de uno mismo. A la mente le cuesta calmarse , le cuesta aquietarse  porque estamos pensando en lo que deberíamos estar haciendo o sintiendo, en lo que deberíamos hacer luego de salir de aqui.  Crecen en los consultorios las consultas por ansiedad, angustia , ataques de pánico, pánico para no llegar al trabajo, angustia al salir del trabajo, angustia antes de llegar a casa, angustia cuando llego a casa...¿ Como le podemos pedir a los padres que eduquen con amor, con paciencia, con calma, cuando vienen de un ritmo del trabajo loco donde prima la competencia, los celos, la envidia, el sobresalir? 
Debemos recuperar el dialogo, la paz del encuentro, dialogar en casa y dialogar en el trabajo. Salir del automatismo para elegir mi vida, para poder decir que si o no en mi trabajo, en mis vinculos. Cuando elijo mi vida, me hago cargo, me hago responsable. Puedo elegir también en estos dias, el silencio, la calma, la mágica música que inspire una reflexión una emoción. 
En esta Semana: Silencio: más allá de las creencias de cada uno: silencio. Los ritos son necesarios dice El Principito. Ojalá nos hagamos tiempo para perder el tiempo, tiempo para dárselo a nuestros afectos, tiempo para mi mismo, tiempo para plantar una semilla, plantar una escucha, plantar una actitud de empatía, nada mas, solo trata de ser empático hoy con alguien, y no se lo digas a nadie. Solo como práctica, salgo del vértigo, respiro y voy al encuentro del otro, para ayudar a nacer de nuevo, a nacernos de nuevo, a salir de la rutina y resucitar con cada risa del niño, del abuelo, de la vecina. Pido Silencio dice el poeta y me sumo a su pedido.

Valores son acciones dice la filosofía, que tus acciones valgan por si mismas sin necesidad de explicar ni aclarar ni volver a explicar. 

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